Muchos soderos ponen el precio mirando lo que cobra la competencia. Sirve como referencia, pero no te dice si ganás plata: dos repartos con el mismo precio pueden tener costos muy distintos según la distancia que recorren, cuántos envases pierden y cuántos clientes les pagan tarde. La única forma de saber si tu precio alcanza es hacer tu propia cuenta.
1. Anotá todo lo que gastás en un mes
Separá los gastos del mes anterior en dos grupos. Los que no cambian aunque vendas más o menos (seguro, monotributo, cuota del vehículo, habilitaciones, análisis del agua) y los que suben con cada bidón que entregás (combustible, agua y filtros, tapas, precintos, etiquetas). Sumá también lo que se pierde: envases que no vuelven o se rompen, y reparaciones del camión.
Un gasto que casi todos olvidan son los envases. Si al año perdés veinte bidones, eso es un costo real que tiene que estar en el precio, aunque no lo pagues todos los meses.
2. Sumá lo que necesitás ganar vos
Tu trabajo no es gratis. Poné cuánto necesitás sacar por mes y sumalo a los gastos. Si repartís con un ayudante, su sueldo también va acá.
3. Dividí por lo que vendés en un mes
Contá cuántos bidones entregaste el mes pasado (no los que esperás vender: los que vendiste). El total de gastos más tu sueldo, dividido por esa cantidad, es lo mínimo que tiene que dejarte cada bidón para no perder plata.
Un ejemplo con números
Los números de este ejemplo son inventados para mostrar la cuenta. Reemplazalos por los tuyos: con la inflación, cualquier precio escrito acá quedaría viejo enseguida.
- Combustible: $350.000
- Mantenimiento y seguro del vehículo: $150.000
- Monotributo, habilitaciones y análisis del agua: $120.000
- Agua, filtros y tratamiento: $100.000
- Tapas, precintos y etiquetas: $60.000
- Envases perdidos o rotos: $70.000
Eso suma $850.000 de gastos. Si en el mes entregaste 1.000 bidones, cada uno te cuesta $850. Si además necesitás sacar $1.500.000 para vos, son $1.500 más por bidón: el precio mínimo es $2.350. Por debajo de eso trabajás a pérdida. Arriba de eso queda un margen para imprevistos, para cambiar el camión algún día y para crecer.
Si vendés varios productos
Si repartís bidones, sifones y botellas, hacé la cuenta completa con el producto que más vendés y fijá los demás en proporción al trabajo que te dan. Un sifón pesa menos que un bidón, pero muchas veces se entrega en la misma parada: el costo del viaje ya lo pagaste con el bidón.
El fiado también cuesta
Si un cliente te paga a los dos meses, con inflación esa plata vale menos cuando llega. Y mientras tanto la pusiste vos: el combustible y el agua los pagaste el día de la entrega. No hace falta dejar de fiar, pero sí saber cuánto tenés en la calle y cobrarlo a tiempo. Si una parte de tus clientes paga siempre tarde, ese costo tiene que estar en el precio.
Revisá la cuenta todos los meses
La cuenta vale lo que valen los números que le ponés. Si registrás las ventas y los cobros en un sistema, lo vendido, lo cobrado y lo que queda debiendo cada cliente salen solos, y hacer esta cuenta te lleva diez minutos en vez de una tarde con la libreta.