1. Cargás tus clientes y productos
Ingresás tus clientes (con su día de reparto, dirección y saldo inicial si ya te deben algo) y tu catálogo de productos. Si ya tenés tus clientes en una planilla de Excel, los importás en minutos desde ese mismo archivo (o un CSV), sin tener que tipear uno por uno.
2. Armás las rutas de cada día
Cada cliente queda asignado a un día de reparto (lunes, martes, etc.) y, si hace falta, a una sub-ruta o zona dentro de ese día. El orden de visita lo definís vos, y se puede reordenar cuando quieras — a mano o con una sugerencia automática por cercanía.
3. El repartidor sale con la app
Desde su celular, cada repartidor ve solo su ruta del día, ordenada. Va tocando cliente por cliente: registra la venta, el cobro, o marca si el cliente no estaba o no quiso comprar. Todo esto funciona sin conexión a internet — sincroniza solo cuando vuelve la señal.
4. Cada venta y cobro se registra al instante
El saldo de cada cliente se actualiza automáticamente con cada venta y cada pago. Las promociones por cantidad y los precios especiales se calculan solos. Si un producto usa envase (bidón, sifón), el comodato del cliente se ajusta con cada entrega y cada devolución.
5. Cierre de jornada
Al terminar el día, cada repartidor ve un resumen de lo que vendió, cobró y le quedó pendiente. El administrador ve lo mismo consolidado de todos los repartidores, con la rendición de caja de cada uno.
6. Vos ves todo en tiempo real, desde donde estés
Sin esperar a que termine el día: mientras los repartidores trabajan, ya podés ver qué clientes fueron atendidos, cuánto se vendió, cuánto se cobró y cuánto queda de stock en cada camión. Un mapa muestra la última posición conocida de cada repartidor, y las métricas del negocio (quién vendió más, qué producto rota mejor, quién debe más) están siempre a un toque de distancia.
Todo esto está disponible desde el primer día de la prueba gratuita de 30 días, sin tarjeta de crédito y sin ningún paso previo complicado.